El diálogo igualitario impulsa la convivencia en el colegio de Mendigorria (2ª parte y última)

A dos pasos de acabar el curso dedicamos este nuevo post a la convivencia en nuestra comunidad. Como anticipábamos en la entrada del mismo nombre del 12 de marzo,  ha habido todo un proceso participativo en el que se ha revisado la anterior normativa siguiendo el modelo dialógico de convivencia. Este modelo va mucho más allá tanto del modelo disciplinario como  del  mediador. El modelo dialógico apuesta por definir, dar forma, y hacer visible lo que realmente atañe y preocupa a las personas que vivimos en comunidad. El obstáculo es el que, como sociedad, solemos encontrarnos más a menudo de lo que nos gustaría: la añoranza de una instancia superior que nos diga qué hemos de hacer  en todo momento y ante la cual solemos instalarnos en la queja, en lugar de asumir asertivamente que somos las personas, las que ejerciendo acciones comunicativas, podemos decidir cómo queremos vivir.

El World Café que celebramos el pasado día 30 sirvió para redefinir las normas de convivencia del colegio. Los niños del tercer ciclo también tuvieron oportunidad, ¡cómo no!, de analizar con los familiares y el profesorado asistente cuál habría de ser el marco de convivencia que regule cómo compartir el espacio y el tiempo diario en nuestra comunidad. Recordamos que fueron los familiares quienes hicieron una primera revisión de la norma vigente para que, posteriormente, los niños y niñas llevaran a cabo la segunda. El tercer paso lo dio el profesorado, y del cuarto y último fuimos protagonistas todas las personas asistentes al World Café. Por supuesto, estas normas cambiarán con el tiempo pero lo verdaderamente valioso es que a día de hoy, son éstas las que hemos decidido entre todos y todas.

En esta entrada mostramos algunas imágenes no con el propósito de  ilustrar el mismo proceso dialógico de la constitución de la norma, sino con la intención de suscitar un poco de reflexión a partir de los pies de foto.

Pusimos el broche final al curso hablando sobre normas de convivencia. Los otros dos temas abordados fueron las lenguas de la escuela y los Caminos Escolares.

 

Después del trabajo de todo un curso escolar la redacción final de la Normativa de Convivencia de nuestra comunidad de aprendizaje queda como sigue:

NORMA 1:

La puerta del colegio se cerrará cinco minutos después de que entre el alumnado,  por lo que toda persona que quiera acceder más tarde deberá llamar al timbre.

NORMA 2:

La calle de las Escuelas y la calle de Estefanía Jaurrieta serán peatonales, con circulación prohibida en el horario de salidas y entradas al colegio, tal y como indica la señal de tráfico existente.

NORMA 3:

Las personas que se desplacen en bicicleta o patinete por la zona comprendida entre los contenedores y el final de la calle de la escuela irán caminando, y nunca montadas en ellos hasta diez minutos antes del comienzo de las clases, y a partir de diez minutos después de la finalización de las mismas.

NORMA 4:

Las bicicletas se dejarán exclusivamente en el aparcamiento de bicicletas, de modo que queda prohibido utilizar cualquier otro lugar para tal fin.

Las bases de la buena convivencia se establecen desde la infancia. Salir al mundo es siempre un desafío que nos exige poner en práctica habilidades para gestionar lo novedoso. Y convivir supone aceptar que lo que hacen las otras personas muchas veces es imprevisible.

 

NORMA 5:

En caso de enfermedad, la madre del niño o niña, el padre o un familiar autorizado  deberá comunicarlo al centro en persona, o mediante una llamada telefónica, lo antes posible.

NORMA 6:

El niño o niña que presente síntomas de padecer alguna enfermedad  -o evidencie algún malestar- deberá permanecer en su casa hasta que ésta remita. Si se indispone en el centro, el profesorado se pondrá en contacto con su familia para que sea recogido por un adulto responsable tan pronto como sea posible, y se incorporará a las actividades del centro una vez que la enfermedad haya sido superada o controlada. Esta norma es igualmente válida en el caso de que se detecten piojos.

NORMA 7:

Cuando a un niño se le detecten piojos su familia informará de inmediato al tutor o tutora y, posteriormente, el centro informará al resto de familias para que tomen las medidas oportunas.

NORMA 8:

En caso de lluvia, durante el primer recreo, los niños del segundo y tercer ciclo saldrán al patio, y durante el segundo recreo, los niños y niñas de Infantil y los del primer ciclo saldrán al parque. La caja de materiales no se sacará y habrá juegos de mesa en la Sala de Usos Múltiples.

 

 

El tiempo de juego es tiempo de aprendizaje. Para aprender a convivir hemos de acercarnos a los demás, cultivando un ingrediente insustituible: la empatía.

 

NORMA 9:

No está permitido jugar en el porche a las horas de entrada y salida del colegio a fin de evitar todo tipo de accidentes. Los patines, patinetes, balones, etc, que se traigan al centro se guardarán en las cajas que, con tal propósito, existen en las aulas.

NORMA 10:

Los niños y niñas podrán subir libremente al terraplén durante los recreos, a excepción del espacio que queda oculto tras el edificio del centro, es decir, a partir de la fuente.

NORMA 11:

Respetar y cuidar las plantas del colegio y del Jardín del Terraplén y utilizar los caminos acondicionados en él.

NORMA 12:

Cuando un balón o cualquier otro objeto caiga al otro lado del vallado del patio quien vaya en busca del mismo deberá salir por la puerta del patio, o en su defecto, saldrá por la  principal pero siempre que el profesor o profesora responsable le haya dado permiso para ello.

 

La convivencia se construye momento a momento. En un entorno más libre se favorece la toma de decisiones, el compromiso con la tarea y el respeto a los puntos de vista de las demás personas.

 

NORMA 13:

Los padres y madres del alumnado nuevo, así como cualquier otro nuevo miembro de la Comunidad, recibirán en la Jornada de Puertas Abiertas o cuando sea oportuno, una formación básica  acerca de nuestra comunidad de aprendizaje, del funcionamiento del centro y de la Asociación de Padres y Madres (APYMA).

NORMA 14:

Todas las personas que participen con el alumnado en las actividades organizadas por el centro exhibirán un comportamiento  adecuado en el trato con los demás, tal y como queda recogido en el Decálogo del Voluntariado, cuyas normas deberán ser observadas sin excepción.

NORMA 15:

Se recomienda el uso de los Caminos Escolares, respetando la normativa específica de los mismos.

Aunque a veces compartamos atuendo también somos diferentes. La convivencia se construye celebrando la igualdad de las diferencias: somos iguales a la vez que distintos. Este es uno de los grandes principios de las comunidades de aprendizaje.

 

NORMA 16:

Ante la reiteración de conductas de un alumno o alumna que perturben la convivencia del centro, y a petición del equipo directivo, se celebrará una reunión donde estén presentes las siguientes personas: la profesora o profesor que ha presenciado dichas conductas, ambos padres del alumno o alumna implicada y el equipo directivo. En esta reunión se decidirán las medidas oportunas.

NORMA 17:

En todas las aulas habrá una CAJA DE LOS SECRETOS donde el alumnado podrá introducir mensajes, siempre firmados, a sus tutores y tutoras, acerca de cualquier tipo de circunstancia que ataña a la convivencia en el propio aula o en el centro, sin que ninguna otra persona esté autorizada a abrirla.

 

Es importante que siga desarrollándose una conciencia reflexiva que nos lleve a todas y todas a vivir mejor aprendiendo a respetar y a ser respetados. Con la mirada puesta en el curso próximo tal vez podamos ir pensando en crear el Club de los Valientes, una iniciativa que denuncia tanto la violencia física como la simbólica y actúa frente a ellas, y que tan buenos resultados está arrojando en el contexto de las comunidades de aprendizaje. Callar ante una agresión es convertirse en cómplice del agresor o agresora, por lo que educar en la ceguera consciente -o inconsciente-  y complaciente NO es una opción. Una persona no debe desoír el llanto de quien sufre simplemente porque no lo ha provocado. Sí, en cambio, debe responder a su dolor. Consolarla es la primero que haremos pero manifestar el desacuerdo e indignación ante la agresión emprendiendo acciones afirmativas, justas e igualitarias es imprescindible para lograr una convivencia óptima. Hemos de seguir dialogando, y cada vez con mayor profundidad, para mejorar nuestras vidas. ¡Pongámonos manos a la obra ya!

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