Micropelículas en Mendigorría para comenzar este 2016-17

Bueno, parece que los aires del nuevo curso ya han llegado y, con ellos, las muchas ganas de comenzar una andadura que será muy fructífera para todas y todos. La primera entrada de este curso nos mete de lleno en un trabajo que el alumnado del Tercer Ciclo realizó y presentó a toda la comunidad en junio: cuatro micropelículas que se hicieron con modestia, entusiasmo y pocos conocimientos. Los temas y argumentos fueron responsabilidad de los jóvenes artistas. El guión literario fue ultimado por los profes.

Costó encontrar los temas y escoger qué había de ocurrir en cada una de las historias. Los niños y las niñas no son ajenos a lo que preocupa a los adultos. Y si hay alguien que lo dude es tal vez por falta de atención: nunca se es suficientemente joven para ser consciente, de alguna manera, de que hay conflictos que minan la convivencia en la familia, en el aula, en la calle, en la sociedad. En todas partes.

Hinojo, protagonizado por Lucas, Pablo, Daniel, Carla y Mertxe.

Estos cortometrajes fueron grabados en mayo y se suben en septiembre al blog. Algo tarde, seguro, pero es verdad que dejando transcurrir el tiempo las cosas se aprecian mejor y lo que apreciamos ahora al ver las cuatro micropelis que presentamos en el cole es que cuando a la inteligencia se le da oportunidad se convierte en talento: talento para preguntarse, talento para construir(se), talento para dejarse mirar sin impaciencia, y para seguir soñando el mundo. Todas estas cosas pueden pasar en la escuela y han de pasar en la escuela. Como también pasan en el cine, naturalmente.

 Los cortometrajes que hemos subido a este blog se titulan así: Mi camino, Hinojo, Mirada en Negro y El vacío.  Estas cuatro películas recogen alguna suerte de inquietud compartida, un esbozo de la comprensión que tienen los niños de problemas que, en mayor o menor medida, les atañen.

El vacío, protagonizado por Adriana, Hugo, Raquel y Urko.

El reto de los profes, simple: dejar hablar a los niños; su responsabilidad: fomentar el encuentro creativo para dar forma a una inquietud con cierto afán estético y construyendo un problema ideado, más que vivido. Un esfuerzo donde empatizar con el desfavorecido que a veces era mujer, a veces niña…

Quisimos construir relatos a partir de unas semillas que nacieron… ¿de dónde? Los profes seguimos preguntándonoslo. El debate se dio en las aulas. Hubo que escudriñar en los conflictos, jugar a meterse en las dificultades de los otros, de los adultos, también. ¿Habrá ecos mañana, en la ESO, de estos esfuerzos honestos por aprender qué es lo que nos pasa a las personas? ¿Resonarán de otra manera en sus cabezas las noticias de los telediarios que denuncian el maltrato, la marginación, la exclusión, el desprecio a los diferentes? Si los alumnos de Primaria son capaces de intuir, comprender y comunicar sin ser ni ellos ni sus profesores expertos, ni de lejos, en estas cosas del cine…, ¿qué no podrán hacer ellos con más experiencias vitales y conocimientos técnicos?

Mi camino, protagonizado por Daniela, Irati, Iosu y Aroa.

Ojalá a nuestras pelis les pase un poco como a los cuentos tradicionales, a los que se acude sin saber qué es lo que se necesita: tampoco sabemos qué verán, dónde mirarán los espectadores de estos cortos porque tampoco nos atrevemos a pensar qué es lo que necesitan. Que, como en Caperucita o en los Tres Cerditos, cada quien tome lo que decida su sombra. Nada de escribir un listado de valores que nos tranquilice ante el currículum, y que reduzca la alegría de grabar unas historias a satisfacer el orgullo de saber que hemos cumplido con unos objetivos académicos determinados. Si así fuera estaríamos apañaos. Que esto sea solo la consecuencia, ya que el fin es escucharnos dentro. Queremos rendir tributo a los espectadores, que escogerán lo que necesiten o aquello que contribuya a hacerles sentir que están vivos, que les lleve atrás en el tiempo, o que les acerque a sus sueños… Quién sabe lo que ocultamos los adultos…

Mirada en negro, protagonizado por Paula, Leyre, Andión y Mireia.

Los niños y las niñas son seres capaces de comunicación y acción. Algunos, cuando se hagan mayores, descubrirán que eso ya lo dijo Jürgen Habermas. Quienes nunca estudien a este prohombre de la cultura y la igualdad también podrán vivir lo que él decía que, a fin de cuentas, para eso ha de servir: para que aprendamos a vivir mejor y vivir juntos.

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3 Comments

  1. Soy madre de hijos ya mayores, ajena a Mendigorria pero me gusta ver vuestro blog, y una vez más estoy impresionada por vuestro trabajo, por el de toda vuestra comunidad, conseguís emocionarme e ilusionarme. Seguramente los niños no olvidarán nunca su escuela, esa que entre otras muchas cosas les ha abierto la mente y el corazón al mundo que les rodea y al que no está tan cercano .
    Que gozada de escuela, cuanto trabajo y que resultados! Ojalá haya muchas comunidades como la de Mendigorría, ánimo y adelante!

  2. He visto las micropelículas del curso pasado. Como siempre me he quedado sin palabras,todas las que debiéramos decir y no nos salen. Muchas gracias.Nos vemos.

    1. Comentarios como el tuyo nos animan a seguir adelante. Aunque trabajamos para los niños y niñas de Mendigorría, y el premio siempre es el bien en sí mismo, somos personas y necesitamos aliento… Gracias, Arantxa.

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