“Mamá, yo no quiero ser princesa, sino bruja”

Atenta y en silencio, la madre traía de vuelta al colegio de  Mendigorría a parte del grupo de estudiantes que acababa de pasar la mañana con Diego Arregui, su familia y el grupo de empleados que dedican sus esfuerzos diariamente al cultivo de plantas medicinales en su finca de Puente la Reina. Si las brujas –chamanesas, curanderas– poseían, de verdad, el conocimiento ancestral heredado de sus mayores y lo ponían al servicio de la curación de todo tipo de males, no parece difícil comprender lo que comprendió esa niña. Entre deambular por pasillos palaciegos siendo objeto de la mirada de los demás, y combatir el dolor ajeno poniendo el conocimiento y la intención al servicio de dicho fin, ¿con qué quedarse? ¿Por qué ser bruja no podría ser entonces un horizonte de desarrollo personal más rico, liberador y solidario que ser princesa?

Cuando se hace una salida escolar, a veces el significado de lo vivido se construye después, cuando dejamos atrás la vivencia y damos tiempo para que nazca la experiencia, surgida del diálogo, sea en el asiento de atrás de un coche o en un aula. Convertirnos poco a poco en personas críticas es lo que puede pasar si nos situamos sin prejuicios frente a quienes nos cuentan cosas que no sabemos.

Dos chamanesas de hoy nos cuentan cómo las culturas tradicionales enfrentaban las enfermedades mediante las plantas que crecían en el entorno cercano, y cómo debemos conocer que hoy siguen creciendo aquí mismo.
Dos chamanesas de hoy nos informan de cómo las culturas tradicionales se enfrentaban a las enfermedades utilizando las plantas que crecían en el entorno cercano, y de cómo debemos conocer que hoy siguen creciendo aquí mismo.

Encontrarse con personas nuevas es una oportunidad para aprender que el conocimiento está muy distribuido, que lo poseen muchas personas que no enseñan profesionalmente, aunque bien pudieran hacerlo, porque lo han atesorado con tiempo, estudio continuo, empeño, investigación y cariño.

Aunque podríamos reflexionar largo y tendido sobre cómo discurrió la visita, apenas vamos a destacar unas pocas ideas:

1. Conocer a personas con un gran conocimiento que están cerca es un privilegio. Lo cercano es, muchas veces, ignorado precisamente por cercano. Diego Arregui nos llevó de su mano a un mundo cercano en el espacio pero demasiado lejano y ocultado por el pensamiento único. Tuvimos oportunidad de conocer diversas plantas medicinales, unas de esta tierra, otras de América, que constituyen una auténtica materia prima para elaborar medicamentos.

Identificar las plantas por el sabor es una científica manera de explorar el mundo que es domingo anda por los niños pequeños.
Identificar las plantas por el sabor es una científica manera de explorar el mundo. Los niños pequeños la dominan. Pasamos una mañana muy, muy instructiva y divertida. Todo el mundo nos trató de cine.

2. El saber, el conocimiento, está distribuido entre las personas, cada una de ellas con una trayectoria de aprendizaje particular, diferente a la de los demás. Esto las hace únicas. Este conocimiento también lo atesoran personas que no trabajan en la escuela, que tal vez no hayan tenido jamás un vínculo con la educación formal pero que poseen un acervo cultural, un conocimiento y una sabiduría que nos ayuda a los demás a descubrir nuestro talento, a reconocer cuáles son nuestros deseos profundos, qué nos mueve el corazón. Porque estas personas, como el etnobiólogo Diego Arregui, sienten pasión por lo que hacen y, como no puede ser de otra manera, la comunican. Por esta razón, los niños y niñas han de tener contacto con personas así.

3. Se aprende en todo lugar si la intención es correcta y la actitud por aprender es sincera. Por ello es necesario dar valor a lo que está al alcance de la mano, si lo merece, rompiendo la artificiosa línea que separa lo académico de lo que no lo es. Esta línea se ha mantenido durante mucho tiempo para preservar la posición de poder de ciertos estamentos, colectivos y personas, supeditando los hallazgos de la verdadera ciencia a los intereses particulares de quienes deciden qué deben conocer las personas y qué no.

En el cole hacemos exposiciones orales desde Infantil. Hablar en público es una habilidad que se entrena en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia.
En el cole hacemos exposiciones orales desde Infantil. En la finca fuimos sorprendidos con esta tarea pero aceptamos el reto bien: hablar en público es una habilidad que se entrena en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia.

4. Aquella mañana que vivimos con Diego y todo su equipo nos engancha a una red de conocimiento que está presente a nuestro alrededor y que nos hace relacionar lo vivido en un entorno no escolar con lo adquirido en las aulas. Hemos de vivir la continuidad entre todos los entornos que se vivencian como lugares de aprendizaje. Por esta razón, los niños y las niñas han de tener contacto con lugares así.

5. El conocimiento debe estar al servicio de alguien, debe ser útil para ayudar a personas en dificultades. Quienes dedican su vida a este menester merecen poder ser espejo para los escolares que necesitan crecer con modelos que propongan formas de vida cuyos fines van infinitamente más allá de lo que proponen muchos medios de comunicación y que, seguramente, anega buena parte de lo que podrían ser expectativas auténticas de las mujeres y hombres del mañana.

Damos las gracias a todas las personas que nos enseñaron las plantas, que nos enseñaron cómo era la casa tradicional de la zona, y especialmente a Diego, a Liliane. ¡Apartir de ahora ya somos amigos!
Damos las gracias a todas las personas que nos enseñaron las plantas medicinales, que nos enseñaron cómo era la casa tradicional de la zona, y especialmente a Diego y a Liliane. ¡Hasta nos regalaron plantas para el cole y, a cada uno, el precioso libro que ha escrito Diego! A partir de ahora ya somos amigos.

Esta visita escolar fue el último paso de un proyecto de investigación que el alumnado del Tercer Ciclo del colegio realizó en torno a las plantas del terraplén de la escuela. En nuestro afán por mirar con nuevos ojos a las malas hierbas que crecen en ese espacio del cole, nos volcamos en la identificación de las distintas especies, en la búsqueda de información, etc. Así nació el blog que recoge este trabajo.

Porque tenemos derecho a ser brujas y brujos. Porque somos sujetos de compromisos y obligaciones, de derechos y saberes. Por esto queremos seguir aprendiendo a vivir bien y a ser cada día más conscientes. Cumplir este objetivo será más fácil si contamos  con quienes queráis dedicar vuestro tiempo y vuestro talento a los chicos y chicas de Mendigorría. Por esto, nuestra escuela es una comunidad de aprendizaje y está abierta para ti.

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1 Comment

  1. Me ha enviado Diego Arregui este enlace y la verdad es que me he quedado prendado de vuestra iniciativa, ojala que muchos mas colegios sigan, analicen, y debaten en sus aulas estos trabajos para ponerlos en marcha.
    Por mi parte desearos lo mejor en este camino que habéis emprendido y si alguna vez queréis aprender algo sobre las setas, pues aquí estamos !!
    Pertenezco a la Asociación Amigos de la Naturaleza de Cascante y he reenviado el enlace del blog tanto en mi página como en la de la Asociación, de manera que tenga la mayor difusión posible.

    Saludos cordiales.

    Víctor Huete

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